jueves, 9 de octubre de 2008

Cuando empieza la escencia...

La naturalidad de las cosas.
Sin prestar demasiada intención he dejado mucho tiempo atrás, tiempo que ha invertido atención ajena y porsupuesto del que escribe. Días y horas dedicadas al encierro de olvidos, aprehención que siempre surge después de una meticulosa mirada a mis letras, pero ahí no se torna de color gris, ahí es cuando el viento procede a quitarme y/o arrebatarme mis creaciones, irremediablemente dejo que suceda (porque ya somos viejos amigos), y me encuentro como empecé, enfrascado y prisionero de mi propia libertad de sentir.
En carne y hueso uno puede sentirse encaminado, la piel no es escencia, entonces me doy cuenta que el viento (mi viejo amigo) me provoca demasiado frío, y es porque también necesito de las cosas que no hacen mi naturalidad, que no hacen mi escencia.

No hay comentarios: